viernes, 11 de marzo de 2011

Con la suerte en contra

Godoy Cruz venció como visitante a Independiente por 3-1, en un partido correspondiente a la tercera fecha del Grupo 8 de la Copa Libertadores. El Rojo empezó con todo, pero se desconcertó con los goles que recibió en su arco, desperdició muchas oportunidades y no pudo reponerse.

Los de Antonio Mohamed tuvieron un gran arranque y metieron a su rival contra el arco. Antes de abrir el marcador hubo tres chances claras: un tiro desviado de Leandro Gracián, una acción colectiva que el debutante Jairo Castillo definió afuera y otra que el colombiano perdió de manera increíble.

A los 15 minutos llegó el cabezazo de Facundo Parra que hizo justicia en la balanza de los merecimientos. Todo nació de un tiro libre del Tanito, que preocupó siempre con pelota parada, y el cabezazo bombeado del delantero que se coló por encima del cuerpo de Sebastián Torrico.

La ventaja hizo que Independiente sacara el pie del acelerador y el equipo que dirige Jorge Da Silva llegó a la igualdad a los 28 en un jugada desafortunada. Un pelotazo cruzado fue impactado de cabeza por Nicolás Olmedo y Hernán Fredes metió la pelota en su propia valla.

El empate fue un baldazo de agua fría para el Rojo y un gran empuje para Godoy Cruz. El Tomba aprovechó el desconcierto de su rival y a los 32 minutos dio vuelta el resultado con un zurdazo preciso de Ariel Rojas que se metió en el ángulo inferior derecho de un Hilario Navarro que no llegó.

Sobre el cierre de la etapa inicial hubo una oportunidad más para cada lado. El local estuvo cerca de emparejar el marcador con un cabezazo de Leonel Galeano que salió junto al palo izquierdo, mientras que un rato antes Nicolás Sánchez impactó un frentazo que también se fue cerca.

Las ilusiones de Independiente se renovaron en el complemento y en los primeros instantes estuvo cerca de convertir. De arranque fue Patricio Rodríguez el que estrelló su remate en el palo y luego un tiro libre de Gracián que hizo confundir a varios que gritaron un gol que no fue.

Toda esa energía que parecía transmitir el rojo se hizo añicos a los 11 minutos, tras una mala salida desde el arco de Navarro. El arquero sacó desde su valla y la pelota fue al cuerpo de un rival que habilitó de cabeza a Rubén Ramírez para que el atacante definiera por encima del guardametas.

El desconcierto era total: la gente insultaba a los jugadores y el nerviosismo hacía que se intentara desde lejos, ya sin ideas claras. Un nuevo cabezazo de Castillo desviado y un remate del ingresado Matías De Federico sin éxito también dejaban en claro que no era la noche de los de Avellaneda.

Los mendocinos manejaron los tiempos, pudieron haber decretado una goleada con un frentezo de Leonardo Sigali que dio en el travesaño y un mano a mano de Diego Villar que no pudo concretar. El cierre del encuentro se dio con el festejo del público visitante y la ira de los hinchas locales.

El triunfo dejó a Godoy Cruz en lo más alto de la zona, junto a Peñarol, con seis puntos. En Independiente, que con Liga de Quito persigue a los líderes a tres unidades, se le complicó su estadía en la Copa Libertadores y tiene muy comprometida su situación en el certamen local por los promedios.

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